Una derrota y seis triunfos le dieron la corona. Una juiciosa preparación y un trabajo en equipo. Japón, Dominicana y Estados Unidos, superados en el camino.
POR ANTONIO ANDRAUS BURGOS
En final dramática, de esas cosas del deporte que solo se pueden ver en el béisbol, Venezuela derrotó a Estados Unidos, por pizarra de 3 carreras a 2, en el juego final por la disputa del título del VI Clásico Mundial de Béisbol, que se jugó en la noche de este martes 17 de marzo, en el ´loanDepot Park´, la casa de los Marlins de Miami.
Muchas preguntas pueden surgir alrededor de la histórica victoria de los venezolanos en este ya afamado torneo, especialmente por la forma en que para llegar a la cúspide, para hacer historia, la novena ´patriota´ nunca se durmió sobre sus laureles, y a pesar de la derrota que sufrió ante República Dominicana, una de las favoritas para ganar la corona, siempre mantuvo su alegría y su forma agresiva de jugar.
Tambaleó muchas veces, eso es cierto, pero al final del recorrido, en cada juego, los venezolanos supieron combinar en los momentos precisos, los cambios a la ofensiva, el trabajo mesurado de sus lanzadores, la forma hábil en que cada una de las piezas fueron movidas por su estratega, Omar López, y por su grupo de asesores, con Miguel Cabrera, Johan Santana, Víctor Martínez, y sus consultores técnicos que durante más de 7 años, se dedicaron a moldear y seleccionar al equipo que finalmente, llega al trono del Clásico Mundial.
De los juegos
Venezuela sufrió lo indecible ante Italia, en el partido de semifinal, cuando estaba perdiendo 2 carreras a 1, en 6 episodios completos, pero finalmente, superó el ´escollo´, con un béisbol de ofensiva y un trabajo del cuerpo de relevistas de forma magistral.
Un tablazo de circuito completo de Eugenio Suárez en la tercera entrada, mantenía a Venezuela en el tablero, cuando Italia ganaba 2 por 1; pero en la séptima entrada, un racimo de 3 rayitas, con sencillo dentro del campo, por la zona del torpedero, de Ronald Acuña Jr., remolca a Andrés Giménez, corredor emergente por Gleyber Torres, para empatar la pizarra a 2 carreras en la séptima entrada. Y Maikel García con otro sencillo, impulsa la tercera carrera para Venezuela, y la cuarta llega con otro imparable remolcador de Luis Arráez.
Y ante Estados Unidos, en el partido por el título, Venezuela estaba en ventaja en 7 entradas completas, 2 carreras a 0, con una anotación en la tercera entrada, con sencillo de Salvador Pérez, base por bolas para Ronald Acuña Jr., lanzamiento ´salvaje´ de Nolan McLean, y elevado de sacrificio de Maikel García; y luego, cuadrangular de Wilyer Abreu, en la quinta entrada.
Estados Unidos empata el juego con tablazo de Bryce Harper en el cierre del octavo acto, con Bobby Witt Jr. en la ruta, quien había recibido base por bolas.
Pero Venezuela respondió en la parte alta del noveno, cuando Luis Arráez recibe base por bolas y Javier Sanoja entra como corredor emergente, quien se estafa la segunda almohadilla, en discutida jugada que fue confirmada con la revisión electrónica, pese al esfuerzo del receptor norteamericano, Will Smith, uno de los mejores detrás del plato para conseguir outs evitando el avance en las bases de corredores, y anota la del triunfo, por doblete de Eugenio Suárez, para sellar con esa carrera el histórico triunfo frente a Estados Unidos, 3 carreras a 2, para ganar por primera vez la corona del Clásico Mundial, luego de sus 5 participaciones, en donde no había podido clasificarse para la gran final.
En el entretanto, los relevistas venezolanos colgaron 14 argollas consecutivas en los juegos ante Italia y Estados Unidos, antes del cuadrangular de Bryce Harper, con dos cierres formidables de su taponero Daniel Palencia, y con una sólida actuación de los otros lanzadores, incluyendo a Eduardo Rodríguez, el curtido zurdo de la Gran Carpa, quien estuvo impecable en su actuación ante Estados Unidos, en 4.1 actos de labor, con 1 indiscutible, 0 carreras, 1 base por bolas y 4 ponches, abandonando el campo sin dejar hombres en circulación.
Extenso trabajo
Mirando hacia atrás, el cuerpo técnico encabezado por Omar López, estuvo trabajando día y noche, durante 7 años, para conformar la nómina que finalmente, le dio la victoria a Venezuela en el Clásico Mundial.
Después de derrotar a Italia, el grupo técnico venezolano, a puerta cerrada, discutió los pormenores para el juego ante Estados Unidos, analizando los pro y contras para enfrentar a la novena favorita para ganar la corona, que también había llegado, hace 3 años, a la gran final, frente a Japón, perdiendo exactamente por el mismo tablero de 3 carreras a 2.
La estrategia de Venezuela en usar corredores emergentes en los momentos propicios en los dos juegos finales; ante Italia, con Andrés Giménez por Gleyber Torres, y de Javier Sanoja por Luis Arraéz, produjeron lo que se llama en el béisbol, las carreras para asegurar el triunfo, en la forma más conveniente y estratégica en cada uno de los partidos.
Nada fue al azar. Si bien Venezuela cayó ante República Dominicana, en la rueda de clasificación por 7 carreras a 5; después de superar a Nicaragua 4 a 0; a Israel por 11 carreras a 3; a Holanda, 6 a 2; luego dominó al campeón Japón, al vencerlo en la ronda de cuartos de finales, por pizarra de 8 carreras a 5, para llegar a las semifinales y derrotar a Italia, por tablero de 4 carreras a 2; y en la gran final, vencer al favorito Estados Unidos, 3 carreras a 2.
No fue campeón invicto. Perdió uno y ganó seis. Pero sus triunfos finales ante Italia y Estados Unidos, demuestra de qué están hechos los peloteros venezolanos.
Los venezolanos tenían sed de triunfo, tenían inmensos deseos de poder ¡por fin! ganar el Clásico Mundial y colocarse entre los grandes del certamen, pues Japón, con 3 coronas; Estados Unidos, con 1 y República Dominicana con la otra diadema, engalanaban la galería del torneo, y el país suramericano estaba por fuera del trono.
En la noche del martes 17 de marzo de este 2026, ante 36.190 aficionados que llenaron el ´loanDepot Park´ de Miami, la mayoría de ellos, venezolanos, que sufrieron pero a la vez disfrutaron a más no poder el triunfo ante Estados Unidos, Venezuela se llevó el codiciado trofeo del Clásico Mundial, un torneo que se hace bajo la premisa de que los sentimientos por la ´tierrita´ es más grande y sentimental, espiritual y deportivamente hablando, que en cualquiera otra participación de los peloteros dentro del béisbol.
Es histórico. Es una hazaña para Venezuela. Es de un inmenso valor para el país, para sus jugadores, para el cuerpo técnico y para los periodistas venezolanos que tuvieron a su cargo, la cobertura del evento. Hubo muchas lágrimas, es verdad.
Más Valioso
Con 26 años, antesalista de los Reales de Kansas City, oriundo de La Sabana, Maikel García fue exaltado ´Jugador Más Valioso´ del Clásico Mundial de Béisbol, tras una sensacional campaña en el torneo, jugando por Venezuela.
García bateó para 385 en el torneo, con un tablazo de circuito completo y 7 carreras remolcadas, apoyando a su equipo en los momentos más necesitados y de manera oportuna, hasta alcanzar el título del Clásico.
En ese grupo de los campeones, hay que resaltar la labor de Daniel Palencia, el ´apagafuegos´ venezolano, quien se acreditó 3 juegos salvados en el torneo, con una efectividad de 0.00 carreras limpias, pues no le fabricaron carreras en los 3 episodios que laboró; no permitió imparables ni otorgó base por bolas pero abanicó a 6, este Grandes Ligas que está con los Cachorros de Chicago.
Ese Daniel Palencia, es el mismo a quien vimos enjugar sus lágrimas después de colgar el segundo out de la novena entrada ante Estadios Unidos, cuando Gunnar Henderson, bateando por Alex Bregman, lo dominó con elevado a la tercera almohadilla, y antes de abanicar a Roman Anthony para el tercero y último out, el numero 27 del partido, para darle a su patria el histórico título de campeón del Clásico Mundial.
Fue una verdadera explosión de alegría, de sentimiento patriótico y de entrega por su nación, por la tierra que los vio nacer.
Y la pregunta del millón … bueno, para que no sea tan costosa, que sea de medio millón …
¿Por qué Mark DeRosa, el capataz de los Estados Unidos no utilizó a Mason Miller en la novena entrada frente a Venezuela?
Sana controversia
Por lo deportivo, con altura, con caballerosidad indiscutible, Albert Pujols, una de las indiscutibles figuras del béisbol de su país en este nuevo siglo y fuerte candidato para ir al Salón de la fama, el capataz de República Dominicana en el Clásico Mundial, decidió cortar por lo sano la controversia surgida por la apreciación del último lanzamiento que se hizo en el juego entre Estados Unidos y su equipo, en la semifinal del clásico.
Para cerrar el noveno episodio, Dominicana consumió su turno con Junior Caminero, quien se poncha tirándole; Julio Rodríguez recibe base por bolas y avanza a la intermedia, por lanzamiento descontrolado del serpentinero; Oneil Cruz es bateador emergente por Austin Wells y da batazo por la inicial, para el segundo out y Rodríguez llega a la antesala.
En la cuenta en 3 y 2, y con el octavo lanzamiento, Geraldo Perdomo es ponchado, sin tirarle a una bola deslizante (slider) que venía a 89MPH , que el árbitro principal, Cory Blaser determinó que había sido buena la oferta del taponero de Estados Unidos, Mason Miller.
Ciertamente, parece que el lanzamiento fue bajito, por fuera de la zona buena, pero Blaser la cantó y así se quedó, y con eso terminó el juego.
Cuando la preguntaron a Pujols sobre la decisión, respondió que ´sobre ese lanzamiento´ no se iba a referir, pero agregó, que ´tuvimos mucho margen para hacer carreras en el resto del juego y no las hicimos´´.
Y digamos aquí entre nosotros. Blaser tuvo que decidir sobre un total de 269 lanzamientos en el juego; de los cuales, 179 fueron sentenciados como buenos; y en el balance de su trabajo, tuvo unas 9 decisiones poco afortunadas, 5 a favor y 4 en contra de Dominicana, de tal manera que eso hace parte de un mínimo como error humano y de rápida apreciación, como ocurre en el béisbol, que hay que tomarlas en fracciones de segundo.
Afortunadamente, desde este 2026, se va a acabar con las protestas por bolas buenas y malas. La tecnología llega a la Gran Carpa con el sistema de ABM ( decisiones automáticas para bolas buenas y malas), para apelar las decisiones de los árbitros en ese sentido. Ya habrá oportunidad de profundizar en este nuevo y moderno elemento con que contará el béisbol de las Grandes Ligas.
Por ahora, loor a los campeones de Venezuela. Muy merecido. Muy luchado. Una vibrante final.
